jueves, 17 de abril de 2014

Primer Tramo - Vía de la Plata, Valle de Ambroz

Primer Tramo: Vía de la Plata.

Después de quitarme por carretera los kilometros de Cáceres a Cañaveral empecé mi ruta tras el local de luces rojas, continuando por la vía de la plata hasta llegar a la altura de Riolobos. Me gustó mucho la zona de alcornoques que protege la calzada romana antes de la llegada a Grimaldo.




Aunque es un tramo malo para hacerlo en moto merece la pena. La vereda es transitable en la mayoría de los tramos, en un par de ocasiones tuve que parar para comprobar si podría continuar. Tampoco me hacia mucha gracia el molestar a los ciclistas y caminantes, por lo que a la altura de Riolobos decidí desviarme para continuar por la canal del margen izquierdo del Río Alagón. Por esta zona puede ver gran cantidad de liebres. Una de ellas compartió casi 300 metros de camino del canal delante mía. 





Siguiendo la canal vuelves a empalmar con la la vía de la plata, tras pasar un par de fincas sin vereda marcada y cruzar el arroyo de las monjas tienes una magnifica vista de Galisteo con su impresionante muralla. Una vez realizada la parada de rigor continué cruzando el Rio Jerte por el puente Romano.




Por desgracia no encontré una ruta alternativa que no me desviase demasiado de mi destino por lo que los siguientes 10 km fueron por carretera cruzando Aldehuela del Jerte y llegando a Carcaboso.

A partir de Carcaboso la antigua vía de la plata llega a su máximo esplendor cruzando una gran dehesa de encinas y una vereda estrecha rodeada de campo verde, por lo general en buen estado, hasta llegar a las Ruinas Caparra. Todo hay que decirlo, tienes que tener cuidado con los barrizales.





Pasado caparra y continuando por la calzada te encuentras con el primer paso difícil, el río Ambroz. Tras investigar la forma de pasar, decidí tirarme al río y no fe nada mal aunque estuve a un tentado de dame la vuelta.



Finalizado el tramo llegas a la carretera CC-15.2 que te lleva hasta Zarza de Granadilla. Mirando el reloj vi que era la hora perfecta para hacer la parada de rigor y comer algo. Tras llenar el deposito de la moto y el buche con un par de cervezas, continué hasta Granadilla.

Si no habéis visitado nunca granadilla, os estáis perdiendo uno de los mejores lugares de Extremadura. Os dejo alguna fotos pero no hacen justicia al encanto del lugar. Os recomiendo ir y mientras andáis por sus callejuelas transportar vuestra imaginación a los años en los que las casas caídas tenían vida y los niños aun correteaban por sus calles.










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